El eje vocal debe brindar las herramientas y los conceptos para agrupar de manera organizada (cualquiera sea el orden) los elementos de la manifestación vocal, explorados y apropiados en el nivel de iniciación, para expresarse con identidad y voz propia, ya sea de manera individual o colectiva, reconociendo el potencial existente para recrear, improvisar, crear, adaptar, innovar y ser capaz de romper paradigmas desde el conocimiento, la tradición, la reflexión y el pensamiento crítico – estético. La voz es uno de los más importantes vehículos en el desarrollo del pensamiento crítico musical, de la memoria auditiva y sonora, del desarrollo del oído interno y de la creación del banco mental-sonoro. Lo que se canta, se puede tocar.
Las canciones que se cantan y la escucha de las voces de los demás, son los referentes que quedan a la mano. Por lo tanto, la práctica vocal debe continuar la etapa del placer del canto, sumándole al ejercicio vocal lo analítico y auditivo que construye, nota a nota, el pensamiento musical, la audición interior, la memoria interválica y la percepción armónica.
Estimular un desarrollo vocal sano que permita la expresión individual y colectiva a través de las diversas expresiones vocales, en donde sea la voz el medio de apropiación de la música como fenómeno, y a la vez la posibilitadora de la comunicación de ideas musicales concretas.
Identificar, comprender y experimentar las distintas formas de emisión vocal características de las músicas de cada región, época o estilo, para lograr la sonoridad y técnicas propias de cada una de ellas.
Construir, identificar y fortalecer las capacidades técnicas e interpretativas desde el estilo propio, y la búsqueda constante de una identidad vocal que represente las diferentes propuestas y que posibilite a los intérpretes una verdadera comunicación con el público oyente.
En el nivel básico, los procesos vocales deben abordarse desde las interpretaciones individuales y colectivas, que demuestren una conciencia de manejo básico de las técnicas vocales, evidentes en las diferentes músicas para los montajes al unísono o más voces. Igualmente se busca que los estudiantes sean capaces de cantar una segunda voz con independencia, desde la improvisación, el quodlibet y los ostinatos. Si el trabajo con los quodlibet, los ostinatos y la improvisación se logra con facilidad y excelencia se pueden introducir, a manera de incursión, canones cortos y sencillos.
Experimentación de diversas formas de emisión vocal con diferente calidad como la gutural, la nasal, entre otras y los mecanismos ligero y pesado.
Improvisación vocal o rítmica mezclando diversas maneras de emisión.
Canto al unísono de repertorios propios del formato o de la región.
Canto a voces con ostinatos.
Canto polifónico a dos y más voces partiendo del unísono, ostinatos, y el quodlibet con repertorios de los distintos contextos.
Canto de escalas y triadas mayores y menores, acordes aumentados, disminuidos, con séptimas mayores y menores en todas las inversiones, modos y clusters.
Improvisación vocal sobre las escalas y acordes trabajados en el punto anterior.
Representación de melodías e instrumentos musicales con la voz para contribuir al abordaje del formato.
Reproducción vocal de las líneas rítmicas y melódicas de los arreglos de las obras que constituyen los repertorios seleccionados en cada formato.
Lectura rítmica y entonada de las líneas instrumentales como práctica previa y simultánea al trabajo de montaje.