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5.2. Instrumento Armónico

El nivel básico es la etapa durante la cual de manera formal se empieza la formación musical con una estructura, y la comprensión de que para una buena formación musical es necesario el estudio constante y diario de varias “materias”, complementarias todas estas entre sí. No es suficiente tocar la guitarra, también hay que cantar; no es suficiente cantar y tocar guitarra, hay que estudiar el solfeo. Así es como durante el nivel básico el estudiante asiste al coro, también a clase de solfeo, a clase de instrumento “principal” y a clase de instrumento complementario o instrumento armónico.

El acercamiento a un instrumento armónico tiene como propósito fundamentar el desarrollo del pensamiento musical, teórico, auditivo y armónico, así como contribuir al desarrollo de la memoria tonal y la asimilación-apropiación de elementos musicales como la comprensión de la armonía, y de las formas y estructuras musicales, propiciando la expresión propia y la improvisación.

El aprendizaje de un instrumento armónico abarca todos los ejes formativos, así:

Estudiando sistemáticamente los niveles de coordinación y disociación y desempeño motriz que requiere este nuevo instrumento.

Al entrar en relación con el sonido de un nuevo instrumento y por otra parte, a comprender cómo el instrumento acompañante complementa y da sustento al discurso melódico.

Pues una de las mejores vías para aprender la importancia del instrumento armónico es cantar canciones y acompañarlas desempeñando unas acciones simultáneas. También, en una doble vía, el instrumento armónico ofrece mejores posibilidades de afinación melódica a lo que se está cantando, mientras que la escucha de la línea melódica le da una razón de ser a cada uno de los acordes que se emplean durante el acompañamiento.

Se trabaja de manera especial, ya que el propósito del instrumento armónico es contribuir en la construcción del pensamiento musical referido a la armonía, a la relación existente entre los acordes de una escala y a la comprensión de cómo estos acordes interactúan durante el transcurso melódico. Así mismo podemos decir que su aprendizaje puede darse por dos vías: una denominada “empírica referenciada” consistente en aprender de manera informal canciones del gusto propio y acompañarlas con el instrumento armónico con la ayuda de alguien conocedor de esta práctica; y la otra es la vía de tomar clases de instrumento armónico o complementario y abordar los repertorios allí estipulados.

Las funciones armónicas

El contenido básico de este aprendizaje se refiere a las funciones armónicas que son tres: tónica, subdominante y dominante.

El acompañamiento armónico de una melodía se realiza por medio de la interacción de acordes. Los acordes son una construcción sonora de tres o más sonidos simultáneos que interactúan con el discurso melódico según las necesidades de éste, ciñéndose a las reglas estrictas de la tonalidad.

Es necesario, además de aprender los aspectos técnicos para tocar el instrumento, estudiar también las escalas, los acordes que se desprenden de cada una y la función que cada uno de estos desempeña dentro del ambiente de la respectiva tonalidad.

El empleo de los acordes proporciona al músico un importante desarrollo auditivo, y una concreción de muchos elementos que han sido practicados hasta el momento de manera ordenada, especialmente en lo melódico, habiendo cantado muchas melodías y canciones, lo cual familiariza la audición con el elemento melódico. A esta memoria melódica se agrega como complemento el acompañamiento armónico dando profundidad al sonido musical.

Audición de las funciones armónicas. El buen empleo de un instrumento armónico está relacionado con el desarrollo de la audición de las funciones armónicas, lo cual facilita el posterior uso de las mismas. Estas funciones son la construcción armónica de cualquier obra musical de pequeña o gran estructura.

Con el fin de avanzar paralelamente en los dos aprendizajes —la técnica del instrumento armónico y la familiarización auditiva con las funciones armónicas— es posible iniciar el estudio del instrumento empleando canciones que puedan acompañarse con una sola función, rápidamente avanzar al uso de dos funciones y luego a tres. Habiendo logrado la habilidad auditiva con lo básico (tónica subdominante y dominante), el camino está abierto para avanzar a mayor cantidad de posibilidades de combinación de acordes.

  • Canciones para un solo acorde: todas las propias de la solmización, teniendo solo una dificultad armónica en una mano (en el caso de instrumentos que impliquen el uso de ambas manos) se puede centrar la atención en el avance de la técnica de la otra mano.

  • Canciones con dos acordes: Todo el Mundo está Bailando Kilele del Grupo Bahía, gaitas de la región Caribe colombiana como la cumbia La estereofónica de Pedro Salcedo y Diciembre azul de Edmundo Arias.

  • Canciones con tres acordes: pajarillos, torbellinos y punto cubano. Habiendo llegado al empleo de tres funciones en modo mayor y menor de tónica, subdominante y tónica (I-IV-V), supone la comprensión de unas estructuras rítmicas armónicas y melódicas en perfecta sincronía o círculos armónicos cerrados. Un ejemplo es Guanatanamera del compositor José Fernández Díaz, con versos de José Martí. La progresión armónica de esta canción es la siguiente: I-V-I-V-I-IV-V-I.

  • Empleo de canciones con círculos cerrados estilo Perfidia del compositor Alberto Domínguez y Blue moon de autoría de Richard Rodgers, que en algunas frases se apartan del círculo cerrado usando otros acordes y luego retornan a este. Un ejemplo de progresión armónica para este grupo es: I-VIm7-IV-V-I-VIm7-IV-V-I-IV-V-IIm-V-I.

  • Empleo de canciones con círculo cerrado más complejo como el Zumba que zumba, cuya progresión armónica básica es I-V7del IV-IV-V7del V-V7. Es muy importante llegando a este punto hacer el manejo de este menú armónico en varias tonalidades. Aprender a transportar.

  • Estudiar la re-armonización, es decir, el reemplazo de un acorde que desempeña una función por otro de la misma función para buscar un “colorido” diferente. La gama sonora se amplía notablemente.

  • Cada estudiante escribe su “tabla de acordes”, en primer término básica: I, II, III, IV, V, VI, VII, VIII en las tonalidades básicas, hasta tres alteraciones.

  • Hacer la tabla completa con las dominantes, y con los acordes de 7dim que pueden reemplazar las dominantes.

  • Emplear canciones con menú de acordes abierto y más amplio.

  • Emplear canciones con modulaciones.

  • Practicar el transporte con las canciones de menú más complejo.

La guitarra como instrumento armónico. La guitarra es un instrumento muy apetecido como complemento del aprendizaje del instrumento principal, y sobre todo es muy empleado como acompañante de gran diversidad de músicas populares. Este instrumento requiere un interesante nivel de coordinación en las dos manos, pues cada una desempeña un rol diferente.

La técnica. El intérprete debe construir cada acorde con su mano izquierda y estudiar cada una de las posiciones con que se emplea cada acorde. Los requerimientos en la mano izquierda son:

  1. Conocimiento del diapasón.

  2. Iniciar el desarrollo de habilidades de desplazamiento por las cuerdas y los trastes.

  3. Ejercicios de agilidad y fuerza en la mano izquierda.

  4. Primeros acordes básicos: primera posición, siempre asociados a las funciones.

  5. Práctica de canciones con dos acordes, de una vez transportando a tonalidades con acordes básicos en primera posición.

  6. Práctica de canciones con tres acordes, de una vez transportando a tonalidades con acordes básicos en primera posición.

  7. Acordes con cejilla, primera posición.

  8. Estudio de acordes en segunda y tercera posición.

El intérprete debe tocar el ritmo con su mano derecha y estudiar cada una de las posibilidades, ya que la mano derecha del guitarrista es equivalente al arco de las cuerdas frotadas, a la columna de aire en los instrumentos de viento o al plectro en los instrumentos como la bandola o la mandolina. Es la responsable del buen sonido.

Los requerimientos en la mano derecha son:

  1. Uso de los bajos referidos a cuerdas 4, 5 y 6.

  2. Uso de los acordes, referido a las cuerdas 1, 2 y 3.

  3. La pulsación.

  4. Los arpegios.

  5. El arpegio doble.

  6. El rasgado.

  7. El rasgado.

  8. Estudio de los golpes, es decir, las combinaciones de pulsación, arpegiado o rasgado con que se construyen los diferentes aires, géneros o ritmos. Por ejemplo el bambuco, el pasillo, la cumbia, entre otros. Es innumerable la cantidad de aires, géneros o ritmos que se pueden emplear y las variantes existentes de cada uno según la región o el gusto de los ejecutantes.

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