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4.2.8. Inclusión educativa

Cuando se habla de educación inclusiva no se hace referencia a un término nuevo para designar la integración de los “alumnos con necesidades educativas especiales por condición de discapacidad”. El concepto, de acuerdo con lo planteado por la OEA, hace énfasis en la escuela común y en su tarea de dar respuesta a todos los alumnos, y por tanto, constituye un enfoque diferente para identificar y resolver las dificultades educativas que surgen en todo proceso de enseñanza y aprendizaje, centrando su preocupación en el contexto educativo, y en cómo mejorar las condiciones de enseñanza y aprendizaje para que todos los alumnos participen y se beneficien de una educación de calidad.

En definitiva, como lo expresa la UNICEF (2000), la educación inclusiva se trata de un modelo de escuela en la que no existen requisitos de entrada, ni mecanismos de selección o discriminación de ningún tipo.

La inclusión educativa hace referencia a tres ámbitos fundamentales: el físico, el educativo y el social. El primero hace alusión al espacio que ocupa el estudiante dentro del aula de clase, el segundo al papel activo del estudiante frente a su proceso de enseñanza y aprendizaje según sus necesidades y sus potencialidades, y el tercero, a la posibilidad de interacción con otros y al desarrollo de habilidades comunicativas que permitan al estudiante relacionarse con el entorno y viceversa (Cedeño, 2005).

  • Las percepciones: creencias, ideas y pensamientos sobre la inclusión educativa.

  • Los paradigmas: perspectivas desde las que se mira la relación entre los individuos con discapacidad y su entorno.

  • Las formas de la atención educativa: forma como se presta el servicio educativo a los estudiantes con discapacidad cognitiva, desde el enfoque de inclusión.

  • Los facilitadores: aspectos positivos del proceso de inclusión educativa.

  • Las barreras: obstáculos que se presentan para el proceso de inclusión educativa.

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