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4. FORMACIÓN MUSICAL PARA POBLACIONES EN CONDICIÓN DE DISCAPACIDAD AUDITIVA Y VISUAL

4.1. La formación musical para población con discapacidad

El nivel básico de la formación en música para personas con discapacidad está estrechamente ligado a un proceso de inclusión, donde las personas que no poseen discapacidad se convierten en un guía, monitor o acompañante de dicho proceso, teniendo en cuenta que estas personas pueden ser sus compañeros o pares, sus docentes, sus familiares o acompañantes, o un monitor específico de cada modalidad, como un intérprete de lengua de señas, personas con el conocimiento en braille y equipo de apoyo terapéutico. En este sentido, la inclusión se verá reflejada y el resultado musical tendrá un mayor impacto en el desarrollo de habilidades y destrezas a la hora de llegar a la práctica colectiva en los montajes musicales.

Se debe tener en cuenta que los grados de dificultad de los procesos de formación están sujetos a las características y potencialidades de cada participante, y a su vez a la formación terapéutica del docente o tutor. Para ello, es necesario definir con claridad la participación por discapacidad, por edades y por habilidades y destrezas, para llegar a una verdadera inclusión en los diversos campos musicales. En un comienzo es necesario realizar momentos de musicoterapia donde se vivencie directamente la activación de todos los canales de percepción, para tener claridad sobre cuál será la participación del estudiante con discapacidad en una formación musical que lo lleve a incluirse en la escuela musical y le permita tener unos logros significativos de interpretación.

La implementación de estrategias pedagógicas incluyentes en el área de educación artística musical beneficia tanto a los estudiantes incluidos como a la comunidad en la que se encuentran inmersos, pues se establecen diferentes relaciones de comunicación y apoyo mutuo, donde no es el sujeto quien debe adaptarse al entorno y superar sus “incapacidades”, sino que el entorno es el responsable de brindar las posibilidades, las herramientas y los recursos necesarios para fortalecer las potencialidades y capacidades que el estudiante tiene, permitiéndole mejorar aquellos procesos en los que presenta dificultades, dando una respuesta adecuada a sus necesidades.

Es importante conocer la clasificación básica en la que podemos caracterizar los grupos para incluirlos en los diversos montajes; estos grupos son: discapacidad cognitiva funcional, sordos e invidentes. En el proceso de formación musical básica es importante tener en cuenta los diferentes ámbitos en los que la labor docente puede influir:

  1. Capacidades intelectuales: se aborda una mejora en procesos meta cognitivos6, memorísticos, del lenguaje y asociaciones visuales, corporales, táctiles y auditivas.

  2. Conducta social: se da una mejora de la autoestima, estrategias interpersonales y de relación con el entorno, con los compañeros, pares, monitores y guías.

  3. Salud física y mental: se benefician para mejorar sus patologías mentales, sus hábitos saludables y mejora de su relación con el entorno próximo.

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