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3.2.2. Introducción y desarrollo del formato

El abordaje de este formato desde lo formativo, debe partir de las experiencias auditivas que se dan en el entorno familiar, en el paso por la escuela, en los grupos de amigos y en general en la vida cotidiana, pues a través de esas interacciones se configuran los bagajes sonoros, que bien podrían considerarse el punto de partida. Lo visual, lo auditivo y lo estético, están presentes en estos procesos que son susceptibles de fortalecerse, con prácticas que incluyan la sensibilización y exploración sonora con los grupos instrumentales a partir de los repertorios cercanos.

En conexión con esos bagajes y ejercicios complementarios, es recomendable abordar los formatos acudiendo a los repertorios que se identifiquen con los momentos actuales de los estudiantes, como punto de partida para el estudio de las estructuras rítmicas, entendiendo que éstas se constituyen en la columna vertebral que da sentido a cada uno de los formatos.

Para ello, es necesario fortalecer la postura corporal desde la conciencia del tempo (individual y colectivo) en una búsqueda que permita articular los diferentes planos: disociación de movimiento, sincronías, asociación de ejercicios corporales a grafías y pequeños ensambles que den cuenta del control y manejo corporal.

Para que las prácticas en los formatos resulten llamativas, es fundamental que los estudiantes logren pequeños montajes con repertorios básicos, en los cuales las diferentes líneas (rítmica, melódica y armónica) interactúen permitiendo el trabajo en equipo y se fortalezca el acople. La puesta en escena es vital en la construcción de los formatos, pues si no se muestran los resultados, se baja la motivación.

Los alcances formativos de este nivel en las músicas urbanas, se encuentran ligados a los montajes en las prácticas de conjunto, a través de repertorios abordados que logren dar forma al formato. Dichos repertorios se encuentran gradados por los contenidos del formato en este nivel. Se busca que el colectivo tenga claros los aspectos técnicos y estéticos inmersos en las búsquedas musicales del formato en esta instancia y logre plasmarlo en los montajes.

Una entrada posible a los formatos es la audición, la observación, la experimentación, el entendimiento de montajes colectivos (como modo de expresión artística) y la improvisación.

  • Descubrir sutilezas expresivas que posiblemente antes pasaban desapercibidas. Esto permite descubrir y entender el lenguaje comunicativo presente en cada formato.

  • Aprender a captar la codificación de lenguaje musical y expresión artística presentes en dicho formato, para poder comprender su universo y posteriormente usarlo como medio expresivo.

  • Observar expresiones artísticas y musicales pertenecientes al formato, en miras a aproximarse a su estética, a su esencia interpretativa. El concierto o “performance” es la mejor vía para propiciar este acercamiento. La música es un fenómeno social y la interpretación musical en vivo genera toda una interacción y comunicación entre artista, obra y público. Asistir a conciertos permite entender dicha interacción, posibilita entender la magia, es una situación irremplazable pero que a veces debe ser sustituida por el video y pregrabados al tener limitantes de espacio, temporalidad y recursos.

La experimentación instrumental permite el conocimiento de posibilidades hasta sentir dónde se puede hacer parte del colectivo, a partir de un instrumento musical o la voz misma.

El montaje de repertorios permite aprehender el formato, vivenciar como individuo y colectivo el lenguaje de los estilos musicales, abre la puerta a ese inmenso universo del trabajo en equipo, del liderazgo, de la democracia, del respeto enmarcados en el inicio del cumplimiento de objetivos comunes.

La improvisación posibilita dentro del formato abordado y, sin salirse de su estética y lenguaje, auto reconocerse, expresarse y comunicarse con el otro desde la individualidad y en la búsqueda de enriquecer el trabajo colectivo.

Banda de rock

Para este subformato se puede plantear un proceso en donde a partir de una melodía, se creen textos que se ajusten a los tiempos y cánones armónicos de esta forma de expresión. Hay establecidas unas combinaciones con las que ya están familiarizados los oyentes y que por tanto, se asimilan fácilmente.

A manera de ejercicio creativo, se propone el juego de improvisación que utilice la escala pentatónica en ciclos que manejen las funciones armónicas tónica, subdominante y dominante (i-IV-V). Otra posibilidad es tomar melodías dadas y crear textos o viceversa.

Tropical caribe

El proceso creativo gira en torno a la canción. La canción es una composición musical para la voz humana, con letra, y comúnmente acompañada por otros instrumentos musicales (Oxford University, 1993, p. 2947). Su estructura formal está compuesta por una introducción instrumental, estrofa, estribillo, estrofa, puente instrumental, estrofa, estribillo y final.

En este nivel, es importante que el repertorio elegido (canción) tenga en su estructura un estribillo que invite al juego responsorial, vital y necesario para poder conectar las emociones del artista al público. Esta práctica va ligada al manejo de las percusiones, en donde cada intérprete tiene su momento para expresar de manera libre sus ideas, producto de esa emoción dada en las conexiones y que reflejan dos procesos: la habilidad del músico y las técnicas aprendidas.

A manera de ejercicio creativo se propone el juego de improvisación en el ciclo T, D (I-V) de a dos compases, con un texto repetitivo, que permita el canto responsorial a manera de “pregón”.

Rap y electrónico

La creatividad puede darse de dos formas: a través de la improvisación vocal basada en una situación particular, en la que se ponen de plano las habilidades repentistas del intérprete en la manera como conecta las ideas, o de la elaboración previa de narrativas que de manera sorprendente exponen en textos largos, en los que la rima es la que da vida a la interpretación. Lo que caracteriza a la entonación en estos casos, obedece más a la prosodia y a la intención en la comunicación cimentada en las propuestas rítmicas. La afinación adquiere otro significado, convirtiéndose más en una forma de entonación donde narrativa se aferra a lo rítmico. Adquieren relevancia la interpretación, la intención y la comunicación, de manera individual o colectiva.

A manera de ejercicio creativo, se propone el juego de rimar textos sobre una estructura rítmica dada de manera improvisada.

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