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3.2. Músicas urbanas

3.2.1. Características generales del formato y sus sub-formatos (géneros)

En este lineamiento de nivel básico, en las músicas urbanas se hace alusión a cuatro subformatos, aunque se reconoce la existencia de un importante número que escapa al alcance del mismo. Como se menciona en la introducción de este documento, se espera que las orientaciones aquí incluidas contribuyan a la formación musical en otros formatos y subformatos que no se mencionan. Los subformatos a los que se hace referencia son:

La banda de rock permite el abordaje de repertorios y épocas que trascienden las generaciones y dan elementos pedagógicos muy puntuales a los oyentes interesados en su estudio, y se puede encontrar tanto en los garajes más simples, como en los “ensayaderos” más exigentes.
El grupo tropical caribe da, en su estructura, pautas para el abordaje de las influencias afro, con una gran riqueza rítmica y tímbrica, reconocible por su síncopa. Este subformato permite elementos de trabajo que contribuyen a las prácticas colectivas como aprestamiento y proyección a formatos más complejos.
El subformato rap y electrónica es entendido aquí como una forma de recoger las vivencias individuales en poblaciones regularmente vulnerables, que encuentran en estas músicas una forma de manifestar su inconformidad frente a situaciones de orden social y político, a través de recursos tecnológicos presentes en audios, loops, beats etc.
El subformato norteño y música popular, caracterizado por su sencillez en el manejo de lo armónico y rítmico, cuenta con textos llamativos que narran historias personales de amor y cotidianidad, permitiendo a la vez dar vía a propuestas creativas.

A nivel sonoro encontramos exploraciones en lo vocal y lo instrumental que van más allá de la sonoridad tradicional de los instrumentos y que tocan terrenos de lo que podríamos conocer como técnicas extendidas. Un ejemplo de esto es el canto gutural presente en ciertas vertientes del “metal”, que enmarca una estética y una intención específica dentro de este género. Así, por ejemplo, en un grupo de rock más que la figura de un director, hay líderes; en el formato tropical surge nuevamente esta figura de la dirección; el rap y las vertientes de la música electrónica son procesos personales donde el grupo de trabajo va de una a tres personas máximo; y otras propuestas, como la música “popular”, obedecen más a la figura de un cantante que busca músicos que lo acompañen.

Estas particularidades crean contextos y lenguajes que se van reconociendo por parte de los estudiantes a través de la escucha y conocimiento del género musical específico, generándose un sentido crítico y analítico ligado a los formatos.

En términos generales los formatos urbanos se definen a partir de los contextos sociales, tienen una relación estrecha con la cotidianidad de las comunidades, adquiriendo una identidad que depende del momento histórico y las relaciones culturales. Son el resultado de la interacción de los estudiantes (artista - medios - oyente), y buscan estrategias que generen respuestas en los oyentes como estrategia de difusión y apropiación. Son formatos dinámicos y se visibilizan a través de recursos tecnológicos, armónicos, melódicos, rítmicos y de propuesta de textos.

Las músicas urbanas se producen, apropian y recrean en medio de la autonomía que les permite el construirse desde las intenciones individuales llevadas a lo colectivo. Además, en sus prácticas se aprecian procesos de autorregulación en donde la figura del director se replantea dando vida al trabajo en equipo, con líderes naturales que emergen de las mismas experiencias y que cumplen funciones de creación, producción y difusión. Su aprendizaje puede darse de manera autónoma y empírica, en la mayoría de los casos, sin que por ello pierda su validez, pues en este formato lo que realmente importa es el resultado, lo que se ve, lo que se escucha. En este sentido, los medios de apropiación pueden partir de iniciativas personales en el uso de algunos recursos y medios tecnológicos: grafías, tablaturas, recursos electrónicos (YouTube, redes sociales, entre otras), etc.

Una de las principales características de este formato es la espontaneidad, la sencillez y la libertad, así como los lugares donde se produce y se recrea, pues no requiere condiciones muy exigentes. Puede desarrollarse en pequeños espacios con recursos básicos o contar con grandes estructuras que permitan la proyección de las mismas experiencias y en donde se tenga una mayor cobertura.

Además, las músicas urbanas son muy flexibles y aunque conservan su estructura, son susceptibles de variaciones, mezclas, fusiones, y cambios en las métricas y tempos, lo que permite la realización de distintas versiones y cambios en la orquestación, entre otras modificaciones, que generan nuevas propuestas y puntos de conexión con los oyentes que, finalmente, son quienes aprueban las producciones. En un mundo globalizado, esto abarca la interacción de conceptos, rítmicas, armonías, tímbricas, melodías y formas, entre otros, lo que borra los límites, pues se ponen en juego la creatividad y la versatilidad de músicos y compositores.

Las músicas urbanas en sus diversas manifestaciones, presentan una variedad de estéticas que van desde la apariencia y gustos personales de los individuos (tribus urbanas), hasta las diferentes representaciones sonoras que se encuentran en los géneros presentes en este formato.

Las músicas urbanas se constituyen a partir de un concepto en el manejo de lo sonoro, en donde la música como lenguaje y forma de expresión recoge experiencias que pueden ser vivenciadas en medios académicos o en la misma cotidianidad, representando los imaginarios sonoros de los estudiantes y de los oyentes. En varias ocasiones, la asignación vocal se da a quien tenga mejor voz, en un consenso en donde por mutuos acuerdos, se delega a uno de los miembros de la banda a que asuma esa función.

Lo auditivo es regulado por el tempo, que es definido por los encargados de la percusión. La puesta corporal es el resultado de la manera como el artista percibe la sonoridad y la expresa de manera libre, dependiendo de la función (instrumental o vocal) que cumpla dentro del formato y varía dependiendo de los géneros y las diferentes sonoridades.

La creatividad es un campo obligado en el formato de las músicas urbanas. Se puede pensar en diversas formas o manifestaciones de la misma, en el proceso de composición e incluso en las maneras de darle forma a las obras musicales. Las músicas urbanas permiten que cada intérprete realice propuestas propias o reinterpretaciones de obras que no son suyas (covers) y se espera de él la generación de propuestas propias que reflejen su personalidad, su ser. Es un ámbito en el que se espera bastante de la originalidad o la voz propia de cada artista, intérprete o músico.

  • Rítmica: batería, congas, bongós, maracas y pandereta.

  • Melódica y armónica: voz, guitarra líder, teclados, bajo eléctrico, guitarra marcante o rítmica.

  • Complementarios: amplificación, computador, Tablet, iPad y sintetizador.

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