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3.1.3. Bases técnicas para fundamentar la práctica vocal-instrumental

La apropiación y el desarrollo técnico de la voz se deben realizar en un primer momento a través de la escucha analítica y la imitación de repertorios de los cuales pueden extraerse los elementos técnicos y expresivos característicos. Es necesario identificar la autonomía técnica de la expresión vocal tradicional a partir de los referentes tomados de los músicos mayores y sabedores locales. En las músicas tradicionales hay bastante trabajo vocal aprendiendo los repertorios en sus múltiples formas y estructuras regionales, con sus especificidades técnicas de producción vocal.

De la misma forma las técnicas instrumentales poseen rasgos propios en las músicas tradicionales que es necesario reconocer y asimilar. Las culturas occidentales aportan fundamentos técnicos que deben ser enriquecidos y transformados con las formas de ejecución y de expresión que se han consolidado históricamente como saberes comunitarios. En las prácticas instrumentales, a partir de los cultores y las subregiones o microrregiones, surgen diversos recursos técnicos y estilísticos que contribuyen a enriquecer los universos técnicos y sonoros de los instrumentos y las músicas. Es importante investigar y estudiar éstas lógicas para no caer en la prescripción de una técnica o sonoridad única, yendo en contravía de los desarrollos históricos de estas músicas.

El desarrollo vocal e instrumental en las músicas tradicionales se va cualificando al interior de la misma práctica colectiva, fundamentado en la escucha, la observación, la imitación y la exploración continua, en contexto sonoro. Los espacios por excelencia para lograr la maduración técnico-expresiva, son el ámbito colectivo de actividad musical que se complementa y contrasta con el ámbito individual de ejercitación, en torno al montaje e interpretación de un repertorio que contiene una gradación técnico musical probada por la experiencia.

  • Acompañamiento de la voz o de la línea melódica con un instrumento armónico, de oído, empleando siempre obras que no sobrepasen las progresiones armónicas de tónica, subdominante y dominante en las tonalidades mayores y menores.

  • Acercamiento a los códigos de ejecución elementales y progresivamente complejos, característicos de las músicas tradicionales de los diferentes territorios sonoros.

  • Participación activa en agrupaciones o formatos representativos, que estén integrados por músicos mayores o estudiantes de un nivel avanzado, quienes servirán de ejemplo y referente para los estudiantes del nivel básico. La participación en estas agrupaciones debe permitir la vivencia de diferentes etapas formativas: participar en la sección rítmica, luego en la sección armónica, hacer parte de la sección melódica y tener la posibilidad de improvisar con otros músicos de mayor o menor experiencia.

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