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3.1.2. Introducción y desarrollo del formato

El ingreso al formato debe pasar en un primer momento por la exploración instrumental y vocal sobre repertorios característicos del mismo, en los cuales se puedan distinguir con claridad los roles que cada instrumento cumple al interior del formato y cómo se relaciona con los demás integrantes e instrumentos.

De esta manera, el estudiante que ha vivido en los contextos urbanos y viene de un proceso de iniciación musical en el que se ha aproximado a un sinnúmero de expresiones musicales de diversa procedencia, tiene ahora la posibilidad de profundizar en las prácticas musicales tradicionales.

Previamente, se debe aproximar al desarrollo de la técnica instrumental, conociendo cuáles son los instrumentos del formato y de qué manera se ejecutan. Para esto es importante que se cuente con un espacio en el que la técnica instrumental se aborde de manera sistemática, que le permita al estudiante empezar a materializar el cúmulo de ideas musicales que ha sembrado en su interior durante el proceso de iniciación musical. Esta nueva etapa debe ir acompañada de la inclusión de los estudiantes en las agrupaciones, en las que puede ejecutar en un primer momento la percusión y las voces, viviendo y analizando las relaciones musicales que se establecen con los demás instrumentos del formato. El desarrollo técnico instrumental y la vinculación a una agrupación, permitirán que los estudiantes puedan conformar sus propios grupos musicales representativos al interior de la escuela.

En gran medida la imitación consciente, la experimentación y la participación activa, serán los medios a través de los cuales los estudiantes tendrán la posibilidad de acercarse a las músicas y sus funciones sociales, de manera intuitiva, racional y emotiva.

Como propone el documento de Parámetros para las Escuelas de Música Tradicional (Ministerio de Cultura, 2004), el formato debe estar en lo posible completo en las sesiones de práctica y apropiación, para que la inmersión y el proceso de conocimiento del sistema musical correspondiente sean integrales.

En las pedagogías de las músicas tradicionales, los sujetos de aprendizaje activan diversas formas intuitivas, sensoriales, emotivas, intelectuales de comprensión y asimilación de las estructuras musicales y de los recursos técnico-expresivos de las músicas. Es importante que los docentes sean practicantes o conocedores de primera mano de estas músicas o, en su defecto, se acerquen a los contextos de práctica y a la relación investigativa con las músicas, para poder recrear en el aula los mecanismos propios que aportan las pedagogías tradicionales (la observación, la audición en los encuentros de práctica, las observaciones del docente, la imitación consciente, la experimentación con derecho a ensayo y error, la participación en niveles progresivos de dificultad técnica y la improvisación-creación), y que en general son diferentes a los que se usan en las formas de socialización del conocimiento en las escuelas formales de corte académico occidental.

Para la introducción y desarrollo de estos formatos, se plantean como “medios” preponderantes: lo corporal (en buena medida asociado a la danza de los géneros correspondientes), lo sonoro, vocal y percutivo, propios de cada expresión musical regional tradicional, vividos a través de la práctica, el juego y los repertorios particulares. Lo anterior tiene como finalidad que los estudiantes vivencien intensamente las relaciones que se tejen entre cada uno de los elementos que constituyen el formato y tengan la posibilidad de ir dirigiendo su curiosidad hacia cada una de las partes del sistema. Se busca que la exploración conduzca a un proceso creativo, que el juego se vincule a la práctica y a la construcción de conocimiento, y que la descripción e identificación de las características del sistema musical se transformen en investigación continua.

La voz se desarrolla de manera transversal en el proceso de conocimiento del formato, tanto en el papel de apoyo a la apropiación del lenguaje musical, de los códigos, de las características melódicas, rítmicas y armónicas, como en la asimilación de sus formas expresivas y sus sentidos técnicos y estéticos.

A diferencia de lo que sucede en otros sistemas musicales, en las músicas tradicionales se aprende en contexto sonoro, estableciendo vínculo con todos los instrumentos del formato: generalmente se inicia con los instrumentos de pequeña percusión, luego con instrumentos de percusión mayor, posteriormente con instrumentos de rol armónico y finalmente con los instrumentos melódicos. Es frecuente en la mayor parte de estas músicas el desarrollo de experiencias improvisatorias rítmicas y melódicas, que aparecen en la medida en que los instrumentistas, al ir conociendo el sistema musical, logran realizarlas. Esto permite a los estudiantes una relación con la totalidad del sistema, y que sea luego la voluntad y el interés hacia alguno de sus elementos, lo que invite a la especialización.

Estas formas de abordaje de las músicas, permiten la asimilación, conocimiento y domino de los niveles estructurales de los géneros musicales y son las que posibilitan una real apropiación, recreación y cualificación en la interpretación de las mismas. Dicho de otra manera, se trata de conocer las músicas tradicionales en lo posible y hasta donde el contexto lo permita, partiendo de sus propias lógicas y formas, explorando cómo se comportan y transforman en distintos contextos culturales. En buena parte de las escuelas, los docentes de músicas tradicionales enseñan re-creando las pedagogías propias del contexto, de igual manera como ellos aprendieron.

  • Exploración ritmo-percusiva: el estudiante se inicia en la práctica de los instrumentos de percusión del formato, conociendo los códigos rítmicos y métricos característicos de las músicas de ese ámbito sonoro tradicional.

  • Exploración ritmo-armónica: el estudiante tiene la posibilidad de identificar relaciones sonoras simultáneas que establecen una secuencia de movimiento a partir de tensiones y resoluciones y que constituyen una estructura de soporte al discurso sonoro. Esta percepción se complementa con la práctica de los instrumentos armónicos propios del formato.

  • Exploración ritmo-melódica: el estudiante apropia la expresión melódica vocal e instrumental de un contexto sonoro completo (rítmico, armónico, tímbrico) que le da sentido. Generalmente la estructura melódica está constituida por la articulación entre lo musical y lo literario.

La experiencia del estudiante en su relación con las músicas tradicionales, brinda la oportunidad de acercarse a las realidades socioculturales de las prácticas, de conocer y compartir la sensibilidad y expresión de los músicos mayores y las propuestas de las nuevas generaciones, de reconocer y valorar las lógicas tradicionales de grupos familiares y comunitarios de contextos rurales, en su vínculo con las músicas.

Teniendo en cuenta que es la entrada al formato lo que caracteriza el nivel básico, es importante definir claramente sus alcances, con el fin de promover el desarrollo progresivo de los estudiantes dentro del mismo, así como diferenciarlo de nivel de iniciación que lo antecede. Esta definición de alcances permite precisar el estado en que los formatos van a empezar en el siguiente nivel, dando orientación para la organización de los proyectos pedagógicos musicales de las escuelas municipales de música del país.

  • Interpretar repertorios del contexto musical, coherentes con las posibilidades técnicas, auditivas y analíticas del desarrollo de los estudiantes.

  • Desarrollar los códigos, mecanismos y técnicas básicas de ejecución de los diferentes instrumentos que componen el formato.

  • Cantar y tocar simultáneamente los repertorios tradicionales característicos del formato.

  • Conocer las grafías, convenciones y onomatopeyas (imitación lingüística o representación de un sonido natural o de otro fenómeno) propias de la ejecución de los repertorios característicos del formato.

  • Interpretar vocalmente los repertorios del formato, atendiendo a sus características técnicas, expresivas y a sus desarrollos rítmicos, melódicos y armónicos.

  • Conocer las funciones armónicas básicas de tónica, subdominante y dominante en el caso de las músicas tonales y de las relaciones armónicas elementales de las músicas modales.

  • Apropiar las construcciones poéticas y literarias propias de los repertorios de las músicas tradicionales (coplas, décimas, romances, entre otras). Cultivar, de ser posible, el repentismo y la improvisación de estrofas.

  • A partir del conocimiento práctico y analítico de las músicas tradicionales que se logre en este nivel, incentivar procesos de improvisación y creación instrumental, vocal y literaria.

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