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3. LOS FORMATOS EN EL NIVEL BÁSICO

3.1. Músicas tradicionales

3.1.1. Características generales del formato y sus sub-formatos (géneros)

Los formatos de las músicas tradicionales del país se caracterizan por presentar procesos de desarrollo musical en los cuales sus integrantes tienen la posibilidad de conocer, practicar y experimentar progresivamente los diversos roles instrumentales y vocales que los constituyen de acuerdo a las subregiones a las que pertenecen.

En las prácticas tradicionales los formatos son pequeños o medianos, de no más de diez integrantes. No obstante, en los procesos de formación de las escuelas municipales de música, los formatos se pueden ampliar triplicando o cuadruplicando el número de ejecutantes por cada instrumento.

Las músicas tradicionales se caracterizan por la presencia de instrumentos armónicos, melódicos y de percusión que usualmente son autóctonos y se construyen en las regiones en donde se cultivan. También se encuentran instrumentos provenientes de otras regiones del mundo que durante la conquista y la colonia fueron objeto de mestizaje con las músicas originarias. Por esta razón, encontramos en varios de los formatos instrumentos como la guitarra, el acordeón, diversidad de instrumentos de viento como clarinetes, trompetas y bombardinos, arpas, e instrumentos de cuerdas pulsadas derivados de los europeos, como cuatros, tiples, requintos y bandolas.

Los formatos son en su mayoría vocales instrumentales, pues en las músicas tradicionales la poesía popular, las historias y las vivencias se relacionan con las demás expresiones vitales de los seres humanos. Las expresiones netamente instrumentales también son frecuentes, con un desarrollo técnico y musical de alto nivel.

Estos formatos están conformados por: voz líder y voces en coro, uno o varios instrumentos melódicos, uno o varios instrumentos armónicos y las percusiones. En el caso de los formatos más pequeños sobresalen los tríos y dúos vocales instrumentales.

En músicas tradicionales, al hablar de subregiones, estamos refiriéndonos a la propuesta metodológica para la investigación y el estudio de las músicas y danzas tradicionales planteada por Samuel Bedoya (1987), quien las toma a su vez de la propuesta de Pablo Vila de treinta y cuatro regiones naturales del Atlas de Colombia IGAC (1979).

La ampliación de los formatos en las músicas tradicionales se da en la medida en que se duplican o refuerzan alguno de los tres elementos estructurales (melódicos, armónicos y ritmo-percusivos), empleando, por ejemplo, dos, tres o cuatro voces, incluyendo un instrumento que robustezca la armonía y el ritmo (como el bajo eléctrico), o ampliando la percusión.

En su mayoría, los formatos de música tradicional se distribuyen espacialmente en un medio circulo abierto, en el cual hay contacto visual entre todos los integrantes y en el que las líneas melódicas, el soporte armónico y la base rítmica se agrupan buscando fortalecer el rol que desarrollan al interior de la agrupación.

En ocasiones, alguno de los integrantes de la agrupación se desempeña en varios roles de manera simultánea, combinando la voz y algún instrumento armónico o de percusión. En otros casos, durante las actividades de práctica o en presentaciones en público, algunos integrantes cambian de instrumentos, ya que una de las características de las músicas tradicionales es que la gran mayoría de sus integrantes manejan varios o todos los instrumentos del formato, como resultado del proceso de apropiación, conocimiento y práctica del sistema de las músicas tradicionales.

De acuerdo a los ejes de música tradicional propuestos por el Plan Nacional de Música para la Convivencia, los formatos por sub-región se presentan de la siguiente manera:

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