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2.5. Lo instrumental

En el nivel básico, lo instrumental representa un eje de avance técnico, musical y expresivo, ya que allí se introducen y desarrollan los distintos formatos de prácticas colectivas, en las que lo instrumental es parte primordial.

Se propone abordar el instrumento como la continuidad de la corporalidad integral, en tanto éste es un transductor que permite trasladar emociones e ideas musicales a un plano físico tangible y comunicable a otros, distinto a la voz.

El avance tecnológico y los nuevos desarrollos en el manejo de la música han permitido que se generen nuevas técnicas de interpretación, visibilizando, en un mismo contexto, materiales sonoros producto de las tradiciones (“acústicos”) y conceptos generados desde la producción de elementos sonoros resultantes de la experimentación y avances tecnológicos (“electrónicos”); en este acercamiento, en las músicas urbanas, se busca unificar lenguajes, texturas sonoras y conceptos. En el nivel básico, es importante resaltar esta nueva condición en lo relacionado con los aprendizajes y la aplicación de algunas escalas, armonías y aproximaciones a los lenguajes rítmicos presentes en la construcción de las diferentes propuestas musicales instrumentales. Aun así, en los espacios comunitarios prevalecen los formatos y las músicas, y se mantienen los códigos y los estilos propios en el manejo instrumental.

El acercamiento a un instrumento melódico, armónico o rítmico, permite visibilizar de manera más concreta los procesos musicales afines a los intereses de los estudiantes. Lo anterior implica el aprendizaje de la técnica particular del instrumento escogido, la búsqueda de su sonido expresivo con la conciencia del rol que desempeña en el formato o ensamble al que pertenece, así como el aprendizaje del instrumento armónico que sirva de soporte tonal, para dicho ensamble o formato.

En el proceso de elección del instrumento, la exploración y manipulación sonora, vocal, corporal y auditiva es fundamental. Para que esta elección sea acertada y apropiada, se plantea la necesidad de contar con tiempos suficientes de acercamiento y práctica instrumental en el formato mismo, así como en otros formatos. Posterior a este proceso, se propone establecer una relación con el instrumento que incluye tanto el cuidado y el mantenimiento del mismo, como el conocimiento de las técnicas de reparación y construcción. Sobre el cuidado de los instrumentos, se resalta la importancia de considerar que en muchas escuelas éstos son de uso de varios estudiantes, por lo que su cuidado y mantenimiento es la garantía de una vida útil más prolongada para que otros puedan acceder a los mismos.

Adicionalmente, la relación con el instrumento desde el eje corporal implica procesos de coordinación motriz fina y gruesa, de búsqueda de la postura adecuada, de aprestamiento corporal y de hábitos de respiración, que se enseñan desde la exploración y se asumen conscientemente en el trabajo de la práctica instrumental continua. Es conveniente acercarse al conocimiento de la ergonomía y a los estudios de trabajo corporal para músicos, como campo que contribuye a un mayor y mejor equilibrio y eficiencia corporal, previniendo las enfermedades que surgen a raíz de las posiciones corporales inadecuadas y de la exigencia muscular que requieren buena parte de los instrumentos en su ejecución.

Aunque no todos los estudiantes de los procesos de formación se convertirán en músicos activos en el futuro, es necesario no perder de vista a aquellos que sí lo serán, pues estarán obligados a confrontarse con un mercado laboral exigente que les requiere una preparación corporal adecuada de resistencia y fortaleza, a su vez flexible y expresiva. Los conciertos, los desfiles, las fiestas patronales, los sitios de música en vivo, las tertulias y las fiestas tradicionales en general, son espacios que demandan del músico una permanente práctica y una continua formación, en la perspectiva de cualificar sus niveles de ejecución y ser competitivos para sostenerse vigentes y con niveles de excelencia en el mercado.

Desde este eje, se busca el desarrollo de mecanismos sanos y técnicas instrumentales que permitan materializar las intenciones musicales y expresivas de los integrantes de las diferentes prácticas y formatos, de manera individual y colectiva.

Así mismo, se busca conseguir autonomía en las interpretaciones, que para el caso de las orquestas, las bandas y las prácticas corales, se fundamenta en el conocimiento de los distintos sistemas musicales y del dominio progresivo de la notación musical convencional. Lo anterior implica desarrollar la capacidad de reconocer dictados de pequeñas secuencias rítmico-melódicas y su posterior escritura, y conocer las normas elementales de la correcta ortografía musical; en otras palabras, comprender y usar los elementos básicos de la notación musical, como medio de representación, expresión y conocimiento de ideas musicales. En las músicas urbanas y tradicionales, esta autonomía se consigue mediante la práctica cotidiana y el conocimiento, comprensión y manejo integral de los códigos y de los sistemas musicales, que normalmente se apropian mediante la observación y la escucha en los encuentros colectivos, y en la exploración y la búsqueda de la sonoridad en el trabajo individual.

  • Reconocimiento de los instrumentos del formato, cómo están constituidos, cómo producen su sonido, cómo es su mecanismo, cómo se ensamblan y se desarman, y cómo se realiza su limpieza.

  • Discriminación auditiva del timbre de los instrumentos que conforman el o los formatos que hacen parte del proyecto formativo de la escuela de música.

  • Exploración sonora de los instrumentos que hacen parte de los formatos priorizados en el proceso formativo.

    1. Instrumentos rítmicos: manejo de baquetas y golpeadores; golpes abiertos, cerrados, quemaos (slap) y canteados.

    2. Instrumentos armónicos: rasgueos, arpegios y manejo de acordes.

    3. Instrumentos melódicos: manejo de picks, embocaduras, postura de la lengua, ataques y respiraciones, y emisión.

  • Conocimiento de las posturas en el instrumento correspondientes a las escalas tonales y/o modales que hacen parte de los repertorios y los formatos.

  • Apropiación de las primeras posiciones de digitación en los diversos instrumentos. Los arreglos, composiciones y adaptaciones de repertorio deben tener en cuenta este aspecto.

  • Conocimiento de las relaciones que existen entre los instrumentos transpositores y los no transpositores, que esta presentes en algunos formatos.

  • Conocimiento, apreciación y valoración de la expresión instrumental individual y colectiva, desde la experimentación y la creación.

  • Audición crítica de modelos instrumentales en diversos soportes de audio, que contribuya a que el estudiante conozca los recursos, posibilidades y formas de producción del sonido y ejecución del instrumento.

  • Conocimiento de las principales progresiones armónicas: tónica, subdominante, dominante y tónica (I-IV-V-I), en instrumentos armónicos y con la voz.

  • Conocimiento de los códigos elementales y progresivamente complejos, característicos de los diferentes instrumentos que componen los formatos, en los aspectos melódicos, armónicos y rítmicos.

La selección y estudio de un instrumento específico, parte del conocimiento profundo del formato, de su sonoridad, de sus alcances y sus retos técnicos y musicales, con el fin de incorporar las herramientas técnicas propias para su ejecución e interpretación, tanto a nivel individual como a nivel de grupo. Es una búsqueda de identidad sonora y de empatía, donde el instrumento es un vehículo de expresión.

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