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1.3. Sentido estético analítico

La música determina un orden para quien interpreta, ya sea de manera individual o colectiva. En ese orden hay parámetros y códigos que los músicos deben aprender desde la audición activa, la experiencia, la reflexión y el análisis crítico, para llegar a convenciones que permitan que el producto final de lo que se toca tenga un sentido estético que sea congruente con lo que se ha querido expresar al crear.

Cuando los estudiantes rotan por los estilos y exploran las diferentes sonoridades, son más respetuosos con los formatos y repertorios, pero también es necesario que los transgredan y los mezclen, buscando salidas a sus necesidades estéticas y expresivas a partir de las lógicas y estructuras aprendidas. Desde esta perspectiva, el sentido estético analítico y el creativo se nutren mutuamente. La musicalidad se puede ampliar en esa exploración, pues los estudiantes se fundamentan en lo rítmico, melódico y armónico, que les da más argumentos frente a la producción musical y desarrolla su sentido crítico.

A la par del aprendizaje de la técnica instrumental y de los conceptos básicos, el estudiante va entendiendo el material con el cual trabaja y crea. El instrumento, la voz y los recursos musicales son las herramientas de la expresión y la creación que deben conocerse para ser empleadas de manera adecuada de acuerdo a los objetivos trazados. La experiencia del análisis enriquece enormemente la capacidad de dar cuenta de cómo está hecha la música, sus elementos constitutivos y sus elementos formales, lo que establece el principio básico de la creación: darse cuenta de cómo están hechas las cosas da la libertad de crearlas o recrearlas. La conjunción entre la práctica musical, la técnica, la audición y el análisis, hace posible la formación gradual de un criterio y una postura frente a las estéticas y estilos musicales.

La formación del sentido estético analítico, es decir la educación de la percepción y la construcción de un criterio frente a las músicas y los fenómenos sonoros, es una necesidad fundamental tanto para el ejecutante como para el oyente.

El sentido estético analítico es el otro banco de datos, construido con experiencias variadas de hacer, sentir, pensar y equivocarse para volver a hacer, teniendo la experiencia como recurso. Es la construcción del criterio de acción, lo que posibilita siempre una mejor elección. Es la puesta en acción de diversas maneras de memorizar y aprender, leer, escuchar, escribir, ver, comentar, reflexionar, construir el pensamiento analítico en beneficio del criterio estético.

En el nivel básico, comienza a aparecer el formato a través de las diferentes prácticas. Los estudiantes se relacionan con armonías, melodías, ritmos y tímbricas, estructurados en diferentes formas que de cierta manera les dan herramientas para intuir los comportamientos, y a su vez poder analizar de manera crítica la producción musical.

Los formatos en los que hay prevalencia de lo instrumental, implican el uso del instrumento como un medio para el desarrollo de autonomía crítica. A través de la ejecución, la interpretación y el análisis, se adquieren todos los aprendizajes.

  • Sentar bases para formar un criterio argumentado acerca de la creación y producción de lo artístico en los estudiantes, agrupaciones, comunidades y docentes.

  • Incidir, a través de los diversos formatos y repertorios, en la construcción de referentes estéticos, así como posibilitar la ampliación de las capacidades de análisis de los públicos y de los integrantes de las prácticas.

  • Fundamentar las inclinaciones y los gustos, en criterios claros, basados en la experiencia sensorial e intelectual. Las posibilidades de argumentar y rectificar están presentes, se viven diariamente. La creación de referentes y criterios que apoyen y respeten las elecciones y posturas individuales, se construye constantemente.

  • Desarrollar conciencia y responsabilidad (sentido crítico) para entender las músicas y gustos del otro; lo que cada quien interprete debe ir acompañado de la comprensión del por qué y para qué lo interpreta.

  • Tomar conciencia de que el ritmo, la melodía, y la armonía no sólo se encuentran en la música, sino en el lenguaje, en el movimiento y en definitiva en cada una de las expresiones artísticas.

1.3.1. Proceso de desarrollo de lo estético analítico para el nivel básico

En el nivel básico, este sentido comprende la conceptualización de las experiencias vividas en la iniciación, con la introducción de lo teórico como complemento a la praxis; se da una aproximación a diferentes corrientes de la estética musical por medio de repertorios diversos, permitiendo el desarrollo de una conciencia crítica. Este sentido debe propiciar el logro de aprendizajes significativos y motivantes, a través de la interacción y la interrelación de docentes y estudiantes.

Mientras que en la iniciación musical los desarrollos se fundamentan en la percepción y la sensibilización, el nivel básico se vale de la exploración y la aproximación, por medio de la selección de una línea estética más definida, gracias a los formatos de las prácticas de conjunto específicas. La introducción de estos formatos convoca al contacto con expresiones musicales concretas, es decir, que reflejan una identidad cultural en particular por sus maneras de apropiación, de ejecución, de interpretación y de representación.

El acercamiento a estos sistemas, técnicas, códigos, medios sonoros y poéticas, presentes en las diversas prácticas musicales, se consigue con el abordaje de los siguientes aspectos:

Teóricos:

Comprensión y reconocimiento de elementos constitutivos de la música, como el ritmo, la melodía y la armonía, al igual que la forma y la textura, en un grado elemental.

Técnicos:

Posibilitan un manejo adecuado del cuerpo en beneficio de la ejecución instrumental y vocal.

Históricos:

Conocimiento del contexto de los autores, intérpretes, compositores y sus obras, así como las influencias de estos en la evolución del concepto musical.

Repertorios:

Abordaje de obras representativas de cada uno de los formatos y de las prácticas musicales.

Social:

Es conocido el impulso transformador de la formación musical sobre el orden social. Si bien es un aspecto fundamental, su abordaje se da de forma intrínseca al proceso formativo, porque es inherente a los resultados de aprendizaje desde lo colectivo.

Todos estos aspectos deben estar al servicio de la música misma y por ende al desarrollo de una capacidad de análisis, no solo del hecho musical, sino también de otras expresiones artísticas y cotidianas, apreciando el valor estético de las músicas interpretadas, creadas, escuchadas y adaptadas. El sentido estético-analítico en este nivel, cimienta las bases de un juicio crítico que permite luego valorar la subjetividad de la belleza y la calidad en la música.

  • Aproximación a diferentes corrientes de la estética musical por medio de la audición o montaje de repertorios diversos, permitiendo el desarrollo de un sentido crítico. Este sentido debe propiciar el logro de aprendizajes significativos y motivantes a través de la interacción y la interrelación de docentes y estudiantes.

  • Comparar, distinguir y variar en la repetición auditiva para desarrollar el reconocimiento del hecho musical y sus componentes.

  • Procurar coherencia y secuencialidad en los contenidos abordados en todas las áreas de estudio a nivel instrumental, vocal y teórico.

  • Consultar diversas fuentes bibliográficas en la preparación y sustentación de los contenidos.

  • Proporcionar variados referentes audiovisuales a la población estudiantil.

  • Abordar repertorios diversos que permitan contacto con distintas estéticas musicales, de diferentes épocas, compositores, nacionalidades, estilos y formas.

  • Fomentar en los estudiantes una escucha activa constante, tanto del hecho musical como del discurso hablado, con el fin de generar criterio y análisis.

  • Propiciar espacios de diálogo y análisis frente a diferentes situaciones, problemáticas, obras musicales, entre otras.

  • Buscar calidad en los resultados artísticos que se logren con las agrupaciones.

  • Fomentar el respeto por la diferencia en todos los ámbitos, así como la valía de todas las expresiones musicales sin establecer jerarquías ni juicios de valor.

1.3.2. Pautas para el desarrollo expresivo integral

La expresividad en la música se consigue a través de la combinación sonora que se obtenga, de manera que los ejecutantes proporcionen comunicación entre sí, lo que implica la escucha activa entre los estudiantes de cada familia o formato instrumental. Así mismo, es importante el desarrollo de la técnica vocal e instrumental, la interiorización de los códigos musicales y de interpretación, que permitan que los intérpretes expresen de manera adecuada lo que se proponen.

Sumado a lo anterior, una adecuada formación en los códigos musicales (su lectura, adecuación a los tiempos) permite una ejecución correcta y contribuye al equilibrio sonoro y expresivo.

  • El análisis perceptivo de lo aprendido y de lo que se necesita mejorar.

  • La adecuación estética en la ejecución individual y colectiva de fragmentos, obras o temas en su totalidad.

  • La sonoridad de cada uno de los estudiantes en lo vocal o instrumental.

  • La audición y reflexión sobre lo reproducido individual, grupal y colectivamente.

  • Lo corporal, iniciando desde la postura adecuada para ejecutar el instrumento y llevar a la expresividad, la emocionalidad: trasmitir energía, goce en función de la música.

  • Lo vocal, para mantener una sana comunicación y reproducción de lo emitido.

  • Lo instrumental, teniendo en cuenta la ubicación (centro del instrumento con el cuerpo), para obtener mejores resultados técnicos e interpretativos en las distintas manifestaciones musicales por abordar.

Un docente dentro del aula de clases en las prácticas musicales debe contar con herramientas que proporcionen actitudes en el participante, para el análisis en su proceso de aprendizaje, para despertar habilidades con la guía del docente.

  • Recursos didácticos/lúdicos para el manejo de emocionalidades que los estudiantes aun no hayan alcanzado dentro del proceso colectivo.

  • El recurso y la imaginación que se tenga para atender y resolver debilidades técnicas e instrumentales por integrante o por familias de instrumentos.

  • Hacer partícipes a los aprendices de la creación y montaje de las obras musicales.

  • Despertar, explotar la habilidad de investigar sobre lo que está por interpretar.

  • Manejo de una ubicación espacial de los integrantes frente al formato instrumental.

Los formatos musicales no deben ir desligados de las demás artes que se manifiestan en el contexto. El desarrollo de los aprendizajes debe tener como objetivo la integralidad en el conocimiento, de dónde surge, la evolución y divulgación que tuvieron esos contenidos que se están desarrollando en clases para el alcance de logros con mayor profundidad en la práctica.

  • Desde la escuela, los docentes han de fomentar un tipo de formación musical en la que los métodos utilizados favorezcan el desarrollo de la creatividad.

  • Desde lo cultural, se debe buscar un espacio común donde puedan encontrarse todas las artes, y haya enlazamiento de expresiones, movimientos y sonoridades.

  • Desde lo creativo, se debe procurar que todo individuo tenga la capacidad de transformar sus pensamientos, generando nuevas ideas para el proceso en conjunto. Al desarrollar la creatividad, es necesario considerar que en ella intervienen hábitos, creencias, destrezas y el entorno social. Cada tarea dirigida al desarrollo de la creatividad deberá ser global.

  • Desde lo vocal, es necesario, en las primeras edades, desarrollar en los estudiantes la percepción auditiva para desenvolverse a través de la oralidad de dichos, costumbres, coplas, letanías, trovas, décimas, versos, canciones tradicionales, entre otras expresiones vocales que existan en el territorio, para hacerles penetrar en una tradición sonora que les conducirá al lenguaje.

  • Desde lo corporal, la abstracción de las expresiones de la danza, el teatro, el lenguaje expresivo y comunicativo, ayudan al desarrollo psicomotor del esquema corporal, la coordinación, lateralidad dentro de la práctica musical.

  • Desde lo cognitivo, se debe abordar la organización de ideas y directrices que se presenten, y el análisis crítico y analítico para la reproducción adecuada de los códigos de interpretación en la práctica musical en conjunto.

  • Desde lo auditivo, la expresión musical desarrolla capacidades auditivas (percepción de sonidos, timbres, intensidades, ejercicios que potencien la escucha y la creatividad), capacidades rítmicas (juegos rítmicos) y las capacidades vocales (juegos con la voz).

  • Desde la improvisación: permite despertar el interés de la mano con la creatividad. La improvisación implica la creatividad, y esta última nutre la primera. Es una forma de aprender y valorar las ideas desarrolladas para tener nuevos resultados.

  • Desde la técnica, ésta debe estar al servicio de la interpretación y no al contrario, resolviendo las exigencias y retos de lo vocal e instrumental hacia un manejo fluido y placentero de las dinámicas, agógicas y articulaciones en el fraseo.

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